23 septiembre, 2009

Reseña: Akumu Tantei (Nightmare Detective / Entre los Sueños y la Muerte)

Sinopsis
Kagenuma Kyoichi (Matsuda Ryuhei) es un atormentado joven obligado a usar su don de penetrar físicamente en el subconsciente de las personas, para sobrevivir como detective.

Su peculiar poder será requerido por la agente policial Kirishima Keiko (Hitomi), quien lo utilizará para investigar un caso de extraños suicidios colectivos, que tienen como punto común una llamada telefónica que las víctimas realizan al marcar el “0”.

Tras estos aparentes suicidios creen que hay una persona capaz de manipular a distancia y hacer que las personas atenten contra su propia vida. Si eso fuera cierto, Kyoichi se encontrará por primera vez ante alguien con poderes similares a los suyos.

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Comentario
De las cintas hasta ahora visionadas de este autor, ésta es quizá la que más concesiones comerciales permite. Lo que no quiere decir que la huella de Tsukamoto esté ausente en esta producción. Al contrario, su impronta aparece, como siempre, en la participación musical de Ishikawa, en el tratamiento de la fotografía y de la cámara, así como en los sorprendentes y acertados efectos especiales. Sin olvidar, por supuesto, la acostumbrada participación de Tsukamoto como el malvado demiurgo de la trama.

Tsukamoto utilizará el valor comercial intrínseco a esta historia para llevar al público masivo su concepto, criterio estético y su lenguaje cinematográfico.

Aunque desconocemos que Nightmare…, sea una versión live action de algún anime o manga, su intrínseco carácter gráfico, ciertamente vinculado con estos géneros japoneses es evidente. Sin embargo el autor obliga a los personajes y a la trama a escapar de este lastre, para ajustarlos a un ritmo más introspectivo, más pausado y sobrio.

Esto, quizás, con el fin de darles mayor perspectiva humana, aunque con ello se sacrifica el apreciado dinamismo que Tsukamoto le impone al ritmo de sus cintas.

El éxito comercial logrado por esta producción permitió a Tsukamoto realizar una secuela (Nightmare Detective II, 2008) que aún esperamos visionar.

Ficha Técnica
Año: 2006
Guión, edición, fotografía y diseño de producción: Tsukamoto Shinya
Música: Ishikawa Chu
Reparto: Matsuda Ryuhei (Kagenuma Kyoichi), Hitomi (Kirishima Keiko), Ando Masanobu (detective Wakamiya), Ôsugi Ren (detective Sekiya), Harada Yoshio (Oishi Keizo), Tsukamoto Shinya (0).
Duración: 106 min.

MAGA & SHINIGAMI

Reseña: Haze

Sinopsis
Un hombre anónimo (Tsukamoto) despierta en medio de la oscuridad y en un reducido espacio físico, sin saber dónde y por qué se encuentra allí.

Precariamente se traslada sin ninguna orientación dentro del limitado espacio. Sufre la angustiante sensación del encierro y de los obstáculos y trampas con los que se encuentra, hasta que se topa con otra persona, una mujer (Saitô Mao) en similares circunstancias que él.

Juntos intentarán hallar la razón de su encierro, sin saber que la misma está más cerca de lo que creen.

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Comentario
Quizás la más osada y experimental producción de Tsukamoto que, ya de por sí, es mucho decir. Con extremadamente reducidos recursos materiales, el autor logra un ambiente claustrofóbico, asfixiante e intensamente desesperante, en el que los espectadores experimentarán el terror de la forma más pura.

Sin una trama inicialmente identificable (tan sólo inicialmente) que se soporte en artificios dramáticos ni anecdóticos, Tsukamoto expone los mecanismos del pánico en su quintaesencia. Ninguna respuesta, ninguna razón, ninguna explicación, sólo la oscuridad y el encierro parcial que apenas permite la movilidad. Pero gracias a esa mínima movilidad, sus protagonistas podrán superar el ahogo de la agonía.

Ficha Técnica
Año: 2005
Guión, edición, fotografía y diseño de producción: Tsukamoto Shinya
Música: Ishikawa Chu
Reparto: Tsukamoto Shinya (hombre), Saitô Mao (mujer).
Duración: 49 min.

MAGA & SHINIGAMI

Reseña: Vital

Sinopsis
Un joven, Takagi Hiroshi (Asano), despierta del coma del que permanecía hace algunos meses, pero sufre de amnesia y sus padres (Kushida y Lily) intentarán ayudarlo a recobrar su pasado, pero no todo.

Apenas descubre que tuvo un accidente de tránsito y que estudiaba medicina. En su lucha por reconstruir su identidad, decide llevar una vida independiente de sus padres y retomar sus estudios.

Sin querer y sin saber, con la fatalidad impulsando su voluntad, Hiroshi ha dado el paso para conocer la verdad de su último amor, de un modo inaudito.

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Comentario
Como en el resto de sus cintas, para ésta Tsukamoto no se reserva límites y expone la problemática que le interesa de la manera más extrema y cruda posible, pero alcanzando un elevado sentido poético. Sino, cómo poder calificar el tratamiento de la idea central de la película, que es la de desmembrar el amor, diseccionarlo, tomarlo con las manos y retratarlo, no sólo para postergarlo en la memoria, sino para exorcizarlo del corazón. Y, en este caso, no se tratan de metáforas.

Como dato adicional, hay que destacar que es de las pocas realizaciones en las que Tsukamoto no aparece en el reparto. Según sus propias palabras, fue porque el papel que le interesaba era el del Hiroshi, y el no lo podía representar por la juventud que exigía el rol.

Ficha Técnica
Año: 2004
Guión, edición, fotografía y diseño de producción: Tsukamoto Shinya
Música: Ishikawa Chu
Reparto: Asano Tadanobu (Takagi Hiroshi), Tsukamoto Nami (Ooyama Ryôko), Kiki (Ikumi), Kushida Kazuyoshi (padre de Hiroshi), Lily (madre de Hiroshi).
Duración: 86 min.

MAGA & SHINIGAMI

22 septiembre, 2009

Reseña: Rokugatsu No Hebi (A Snake of June)

Sinopsis
Iguchi (Tsukamoto) es un fotógrafo que ofrece su interesante trabajo a las editoriales de folletines porno. Sufre de cáncer y en reiteradas ocasiones ha intentado infructuosamente suicidarse.

En algunas ocasiones, recurre al servicio de atención telefónica para personas maníaco depresivas. Su teleoperadora favorita es Tatsumi Rinko (Kurosawa) una joven mujer casada con un tímido hombre de mediana edad (Koutari), que sufre de impotencia sexual y con una obsesión por el voyeurismo y por la limpieza, en especial por la de los desagües.

Ambos viven sin problemas materiales, en un hogar confortable, decorado con un estilo minimalista, ultramoderno y frío.

La anodina relación de la pareja se alterará cuando Iguchi irrumpe de un modo inusitado en sus vidas.

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Comentario
Exquisita cinta erótica que, como todas las de Tsukamoto, posee una elaborada fotografía, trabajada con un elevado sentido plástico y una perspectiva personalista con la que el autor explora los límites del espectador.

Al igual que en el resto de su filmografía, Tsukamoto se expone a si mismo como el demiurgo de la trama, un personaje atormentado, cuya mortalidad lo obliga a remover las precarias bases de esa pareja clase media japonesa.

En la selección de los personajes que interpreta, subyace la necesidad de exorcizar su visión conflictiva sobre la relación hombre/mujer. En algunos casos apuesta por una visión trágica (como en Vital), por una solución polarizada (como en Tetsuo) o por una visión conciliadora (como en Nightmare Detective).

En el caso de A Snake…, la esperanza de la pasión se iguala al deseo de vivir de Iguchi, y es el motor que lo impulsa desaforadamente a intervenir en la vida amorosa de Rinko, superando su natural afección voyeurista para ubicarse como mediador desinteresado entre la pareja.

Soportando esta trama, el autor logra imágenes de gran factura estética, gracias a la escogencia del blanco y negro y a un elaborado trabajo fotográfico que se aprovecha de fórmulas usuales en el pinku eiga (cine porno japonés) y en el hentai (anime porno) pero superándolas con su sofisticado sentido audiovisual.

Como dato adicional, vale la pena señalar que Koutari, quien interpreta al esposo de Rinko, no es un actor profesional y se ofreció voluntariamente para dar vida a ese personaje.

Ficha Técnica
Año: 2002
Guión, fotografía y montaje: Tsukamoto Shinya
Música: Ishikawa Chu
Producción: Kawahara Shin-Ichi & Tsukamoto Shinya
Reparto: Kurosawa Asuka (Tatsumi Rindo), Tsukamoto Shinya (Iguchi) y Yuji Kohtari (Koutari).
Duración: 77 min.

MAGA & SHINIGAMI

17 septiembre, 2009

Reseña: Tetsuo (Tetsuo. The Iron Man / Tetsuo. El Hombre de Hierro)


Sinopsis
Un hombre de la clase obrera (Tsukamoto), vive rodeado de sus fetiches: desechos industriales de metal y recortes fotográficos de atletas afrodescendientes.

Se apresta para continuar con su plan de incorporar objetos metálicos en su anatomía, pero algo sale mal y es presa del terror. Sufre un ataque de pánico y en la huida es atropellado por un automóvil.

El accidente desatará una serie de eventos en el que víctima y victimarios sufrirán las consecuencias de la venganza y del ansia desaforada que comparten íntimamente.

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Comentario
Objeto de innumerables y disímiles abordajes , Tetsuo es ese tipo de cintas que provocan reacciones extremas, animosidades polarizadas y mucha incomprensión.

Rodada en 16 mm, en blanco y negro, con un precario presupuesto y un equipo de trabajo mínimo, encabezado por el propio Tsukamoto y Fujiwara Kei (ID, 2005, disponible en nuestra videoteca), destacada cineasta experimental poco conocida en Occidente, con quien no sólo compartió la protagonización, sino también el guión, la edición y el trabajo de cámara.

Con ésta, su tercera película, alcanzó una inesperada atención internacional, que le ganó el calificativo de autor de culto y le permitió desarrollar una secuela (Tetsuo II. Body Hammer, 1992) y un remake (Tetsuo. The Bullet Man, 2009), hecho a petición de Quentin Tarantino, a color y coproducido en EEUU, que acaba de estrenarse en la 66ma., edición del Festival de Cine de Venecia 2009.

Muchas decisiones autorales acertadas confluyen en esta cinta para hacerla merecedora de un sitial de honor en la cinematografía contemporánea japonesa y mundial. En seguida las enumeramos:
  • El preciso y trepidante montaje genera un dinamismo inquietante, aparentemente caótico, que atrapa y obliga al espectador a doblar su atención.
  • Su selección del percusionista Ishikawa Chu - en la que sería el inicio de una colaboración recurrente a lo largo de la carrera de Tsukamoto -, para componer una banda sonora cargada con trashmetal, industrial, post punk, complementa a la perfección la corrosiva textura de la cinta.
  • Su apuesta por técnicas más cercanas al videoarte (como lo son el time lapse y el stop motion) que a la típica espectacularidad de los largometrajes de terror , no sólo le permitió a Tsukamoto superar los límites técnicos de un presupuesto estrecho, sino que brindó al producto final un exquisito acabado artesanal, a la altura de los trabajos de Jan Svankmajer y los hermanos Quay. A nuestro juicio, la rusticidad lograda en los efectos especiales, en el vestuario y el maquillaje, cumple eficientemente su fin de acentuar el sinsentido apocalíptico, el carácter precario, frágil y decadente de la naturaleza de los personajes.
  • Similar apreciación hay que hacer sobre el trabajo actoral, que responde a la necesidad de mantener a los personajes enmarcados dentro de las performáticas del manga y el anime, auténticas fuentes de inspiración de Tetsuo, en nuestra opinión.
Esta consideración sobre el posible origen gráfico de Tetsuo se puede apreciar en la apuesta por el blanco y negro, que brinda un grano de la imagen que, junto a los encuadres, el trabajo de cámara y el montaje, aportan una particular perspectiva plana, bidimensional, y una dramática intensidad ambiental que es muy usual en las obras del manga y el anime.

Esta apreciación también toma vuelo cuando se considera cierta similitud entre esta cinta y un clásico de esos géneros japoneses: Akira (Otomo Katsuhiro, 1988, disponible en nuestra videoteca). En ésta, el coprotagonista, Shima Tetsuo, vive atormentado por su complejo de inferioridad y su frustrante competencia con Kaneda Shōtarō, el líder de la pandilla de la que el propio Tetsuo forma parte. Hasta que accidentalmente descubre los poderes sobrehumanos que posee y que lo llevarán a creerse omnipotente.

Si bien es cierto que entre una producción fílmica y otra sólo distan algunos meses, hay que recordar que el manga se publicó exitosamente entre 1982 y 1993, de modo que no se descarta que Tsukamoto conociera esta obra tan popular para entonces. Por otro lado el tratamiento de ciertos arquetipos y ciertos temas en ambas obras, es común entre los creadores audiovisuales japoneses.

Ambos Tetsuo (el de Otomo y el de Tsukamoto) sufren una falta edípica, evidente en su ansia por hallar una fuerza sobrenatural que ampare y supere su frágil personalidad. Ésta fuerza será su objeto de goce y, finalmente, el único medio por el cual alcanzarán una fútil felicidad.

Por otro lado, tanto en Akira, como en Tetsuo, la forma gráfica que poseen los monstruos biomecánicos es muy similar: desechos metálicos se amalgaman indiscriminadamente para constituir un ser amorfo, repugnante, de apariencia inestable, inacabada e inconsistente, toda una metáfora del humano atomizado y sobresaturado, propio de una sociedad postindustrial.

Sin embargo, el Tetsuo de Tsukamoto tomará un rumbo diferente al de Otomo, cuando finalmente asume que su búsqueda no es más que la de lograr la unidad fálica. Prefiere combatir su Layo -que se presenta en su mente como un viejo vagabundo (Ishibashi), en directa referencia a una imagen paterna repulsiva y agresiva-, asimilando su cuerpo al del conductor (Taguchi), su contendiente, y proclamando su lucha contra todo lo orgánico.

Tsukamoto subraya la derivación edípica de su Tetsuo, al presentarlo como una especie de virus artificial, que se inocula en las únicas 2 mujeres de la trama tan sólo para alcanzar a su contendiente. Tras cumplir su objetivo, serán desechadas.

La carga homoerótica también se evidencia en las ocasiones en que Tetsuo halla el amor, un amor que evidentemente es narciso, y que el director enmarca con una intencionadamente ridícula pieza de jazz mainstream. El resto de la cinta, se desenvuelve pendularmente entre la incomunicación de la pareja y el rechazo de la mujer como objeto de amor y como simple vehículo para penetrar en el contendiente.

No es casual que la forma final del monstruo en el cual se transformó Tetsuo y su contendiente, sea la de un falo gigante, como tampoco es casual que el primer componente dramático de la trama sea el momento cuando Tetsuo, rodeado de amasijos de metales (Tetsuo es un nombre propio masculino japonés, cuyos dos kanji leídos independientemente significan hierro "鉄" y hombre "男") y recortes de atletas afrodescendientes, se introduce una estaca de hierro en la herida que abre en su propio muslo. La misma estaca que el vagabundo utiliza como pene y arma contra Tetsuo.

Ya en su forma final, los protagonistas pierden su distinción entre víctima/victimario y avanzan unidos en ese falo gigante - un recurso que reutilizará el cineasta Miike Takashi en Dead or Alive III. Duelo Final (2002, disponible en nuestra videoteca), como metáfora de la unidad perdida -, precariamente autoportante, pero autocomplacidos y en pleno éxtasis masturbatorio.

Pero Tetsuo, también es una cinta sobre el ansia, sobre el goce, sobre el hambre que domina a sus personajes principales y que los hace esclavos hasta perderse en si mismos, enajenados de sentido. Para Tetsuo, su ansia está en metalizar su cuerpo. Para el conductor y su novia (Fujiwara), está en ciertos gustos sexuales extremos (exhibicionismo, necrofilia, sadomasoquismo). Diferentes ansias, pero que comulgan en una misma estructura alienante y autodestructiva.

Es así que Tsukamoto utiliza, magistralmente, recursos mínimos para tratar temas de profunda raigambre existencial, que trascienden los códigos convencionales del cine de género de Suspenso y Terror del cual parte, para abordarlo de una forma muy personal, sin artificios dramáticos y con un elevado valor estético.

Ficha Técnica
Año: 1988
Guión: Tsukamoto Shinya & Fujiwara Kei
Música: Ishikawa Chu
Fotografía, edición y dirección de arte: Tsukamoto Shinya
Vestuario: Fujiwara Kei
Reparto: Taguchi Tomorowo (El Conductor), Fujiwara Kei (Novia del Conductor), Nobu Kanaoku (Mujer con lentes), Ishibashi Renji (Vagabundo), Musaka Naomasa (Médico), Tsukamoto Shinya (Tetsuo).
Productora: Kaijyu Theater
Duración: 67 min.

MAGA & SHINIGAMI