12 abril, 2009

Aportes: Happy Together, de Wong Kar-wai

Cheun Gwong Tsa sit
(1997)

“Es la mirada elegíaca a la muerte de una relación amorosa de Wong Kar-wai, autor y director prodigio de Hong Kong. Se trata de una obra valiente y brillante de temática gay y de un humor tirando a triste. Titulada irónicamente Happy Together, se desarrolla principalmente en Argentina, donde dos emigrantes chinos que son amantes, Li Fay (interpretado magistralmente por Tony Leung) y Poh Wing (otro gran actor, Leslie Cheung), se han establecido con la esperanza de encontrar un lugar donde forjar una vida juntos. Sin embargo, es un sueño vano, y sus personalidades, drásticamente opuestas (una, tranquila y responsable, y la otra, impetuosa y exuberante), se convierten en diferencias irreconciliables.


Utilizando tomas largas, música escasa, escenas compuestas con gran cuidado y tramos de silencio y quietud profundamente evocadores, Wong lleva al espectador hasta el dentado corazón de una relación que se desintegra. El viaje es hipnóptico. Hay que reconocer el enorme mérito del legendario cineasta Christopher Doyle, cuyo magistral uso de la luz y el color convierte cada cuadro en una obra de arte. El aire de melancolía que evocan los actores, el equipo de rodaje y el director emana de la pantalla, y escenas como aquella donde los dos hombres bailan un tango en una vieja cocina deteriorada nos dejan sin respiración por la profundidad de su belleza. Leung y Cheung se meten a la perfección en sus personajes; hay momentos en que el dolor que transmiten es tan absoluto que induce a apartar la mirada. Su angustia mientras van y vienen se revela por medio de la petulancia de uno y el callado sufrimiento del otro, y los actores lo dicen todo con sus ojos, el gesto y las posturas.

El vaivén entre la traición y una ternura atroz aclara que no es tarea fácil romper los lazos que ahogan (el cigarrillo que se comparte en el taxi, la cabeza de uno que se acomoda lentamente en el hombro del otro; Li dándole cucharadas de sopa a Poh, cuyos brazos rotos lo tienen a merced de Li, llevando su posición emocional en la relación al reino de lo físico a través de una rica metáfora). La tristeza más dulce acompaña al espectador cuando sale del cine, después de acabar los créditos finales. Una película absolutamente perfecta.”
Ernest Hardy. 1001 películas que tiene que ver antes de morir.

Andy Cheung

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