05 abril, 2009

Aportes: Oldboy, de Park Chan-wook


“Misticismo, poesía, días de escuela y un futurista dormitorio son solo algunas de las maravillas que podemos encontrar en este cuento maravillosamente realizado que es Oldboy. Thriller que funda sus pilares en tabúes edípicos, en la idea de que el destino es ciego, en el hipnotismo y en la fortuna, esta sobrecogedora película (parte acción, parte drama y parte thriller psicológico) abrió el cine coreano a un público más amplio de lo que estaba acostumbrado. La historia es más directa y conmovedora que la anterior película del director, Sympathy for Mr. Vengance. Un hombre permanece encarcelado durante quince años sin explicación alguna. Tras escapar, dispondrá tan solo de cinco días para encontrar a su captor.

Ese es el explosivo arranque de Oldboy, la elegíaca y violenta obra de arte del director coreano Chan-wook Park, basada a su vez en manga japonés de Garon Tsuchiya. El actor Choi Min-sik, que no utilizó dobles para las escenas de acción, se entrenó con todo rigor para interpretar al desafortunado prisionero Dae-su, un hombre que escapa de su prisión sin ventanas perforando la pared de un rascacielos como por arte de magia. Una vez libre, quiere venganza, al estilo Conde de Montecristo, y va en busca de su captor, quien ha sabido robarle a su hija, a su esposa e incluso su propia vida. Convertido en una máquina de matar que parece una versión coreana de Charles Bronson con peluca. Dae-su traba amistad con la atractiva encargada de un restaurante de sushi (Gang Hye-jung), con quien se relaciona tras comerse un calamar vivo y caer desmayado, boca abajo, sobre el mostrador. Ese es el estilo contundente de Oldboy. Es una historia compleja, pero presidida por una lógica que va desplegándose con claridad, fácilmente, con ayuda de diferentes flashbacks. Oldboy está montada a un ritmo que, en ocasiones, deja sin aliento, pero también ofrece la posibilidad de reflexionar y sus coreografiadas escenas de lucha son tan innovadoras como sorprendentes; además, la violencia está al servicio de la trama. A pesar de su brutalidad es, en última instancia, una comedia negra que mezcla elementos de historias mafiosas y los misterios de la venganza. Tras conseguir el Gran Premio del Jurado en Cannes 2003, el director sorprendió al público al dar las gracias a sus actores y después a los cuatro calamares vivos que dieron su vida para filmar la escena del bar de sushi”.
Karen Krizanovich. 1001 películas que tiene que ver antes de morir.

"Una de esas narraciones en las que parece que todo el cine es posible, que nada se hubiera inventado aún (...) narrada sin ninguna atadura, sin pagar peaje a los códigos del género (...) Brutal desenlace (... ) Un filme excepcional en toda la acepción de la palabra" (M. Torreiro. Diario El País)

Andy Cheung

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