22 junio, 2009

Aportes: Reportaje soñado

A pesar de diferir del enfoque, no puedo resistir la tentación de compartir éste reportaje "Orientales y muy extremos" del periodista español Jaume Esteve Gutiérrez, por tratar no sólo de los tres títulos más esperados en la actualidad por cualquier cinéfilo-asiático -Thirst, Mother y Vengeance-, sino por el lujo de incorporar la conversación con sus reconocidísimos autores: Park Chan-wook, Bong Joon-ho y Johnnie To, tres entrevistados de altura que representan el panel soñado por cualquier periodista de esa fuente.

Así que les invito a extraer lo mejor de este trabajo periodístico. Para completar la lectura, al final adjunto los trailers de las películas mencionadas.

Orientales y muy extremos

Orientales y muy extremos  (Imagen: Archivo)
Tiros, vísceras y peleas en lo último de Johnnie To, Park Chan-Wook y Bong Joon-Ho. Los tres realizadores presentaron sus nuevas películas en Cannes. Los entrevistamos para que hablen sobre la violencia en el cine asiático.

Mutilaciones, sangre a mansalva, cambios de género en la misma película... Que el cine oriental tiene un imaginario propio es un tópico, pero ha gozado de un protagonismo especial en el reciente Festival de Cannes. Seis filmes de la sección oficial llevaban la firma de realizadores nacidos en Extremo Oriente. Tres destacan por una aproximación más propia de Occidente y por un tratamiento peculiar y común de temáticas recurrentes: violencia, venganza, terror... Son Park Chan-Wook (1963), Bong Joon-Ho (1969) y Johnnie To (1955).

El primero la lio parda en 2004 cuando se plantó en Cannes con Oldboy. Su película de venganza ganó el Premio Especial del Jurado y nos descubrió a un esteta enamorado de la violencia extrema. Cuanta más sangre, mejor. Este año ha participado con Thirst, sobre un cura convertido en vampiro, y ha ganado otra vez el mismo galardón. «Es una aproximación realista al cine de vampiros. Quería que el personaje fuera una persona muy pura que se ve en el dilema de tener que herir a otra gente para poder sobrevivir», explica. El protagonista necesita beber sangre, tiene impulsos sexuales que desconocía y siente celos.

El cine directo y sin complejos de Chan-Wook (es capaz de arrancarle los dientes a sus personajes uno a uno y con un martillo) contrasta con una gran timidez en persona: un hilo de voz, zapatos de cordones desanudados y mirada perdida. La aproximación explícita de Thirst la justifica para «dar una expresión fiel y sincera de los sentimientos de los personajes. De cara a la audiencia, mostrar de manera abierta el sexo y todo lo relacionado con la sangre es un vehículo para que se entienda mejor mi mensaje». ¡Y vaya si se entendió! En un pase en Cannes un espectador sufrió un desmayo.

El realizador coreano fue el exponente en su día de una llamada corriente asiática que apostaba por dar cancha a las escenas sangrientas. «Siempre me preguntaban eso cuando iba a promocionar Oldboy y Sympathy for Lady Vengeance a Europa», admite, pero no cree que exista una tendencia y se toma con humor la cuestión: «Los directores orientales no nos hemos sentado en una convención a tratar el tema». El director cree que sus motivaciones tienen que ver con su experiencia personal: «Mis recuerdos están muy marcados por mi juventud en Corea del Sur. Vivíamos una dictadura militar y el día a día estaba lleno de situaciones violentas; especialmente entre los jóvenes manifestantes y la Policía. Recuerdo el miedo tan grande que se vivía antes de que los antidisturbios cargaran contra la gente; es comparable al que sufres cuando te torturan. Muchos de mis amigos pasaron por eso. Tuve suerte de librarme, pero tengo un recuerdo muy intenso de esa época».

Terror sin sangre y violencia fuera de plano

La elegante violencia de Park es reconocida por Bong Joon-Ho (Memories of murder, The host), que participó en la sección Un certain regard con Mother, la historia de una madre que trata de exculpar a su hijo de un asesinato al estar convencida de que es inocente. «Creo que a Park le llama la atención la belleza de la violencia», asegura en un encuentro relajado, a pocos metros del bullicio que cada día sacude la Croisette. «Su cine tiene unas imágenes muy poderosas. A mí, al contrario que a él, me gusta que la violencia esté fuera de plano. Así consigo que sea más fuerte». Menciona como referente de este tratamiento tácito de lo violento a Alfred Hitchcock: «Me encanta. Nunca hay sangre en sus películas, pero sabe crear y mantener la tensión y el terror durante todo el metraje».

El tercero de nuestros orientales violentos es Johnnie To. Es de Hong-Kong y en sus obras la casquería, los tiros y las emociones fuertes están asegurados. Aunque se le acusa con frecuencia de rodar siempre la misma película de mafiosos, ahora se ha sacado de la manga un wéstern crepuscular con envoltorio de cine de gánsteres, Vengeance.

Ver una película de To es como viajar al pasado. En ocasiones, a los tiempos del gran cine del Oeste. No es casual que admire a «Kurosawa, Leone y Peckinpah», tres artistas que saben «crear su propio estilo y concentrarse en contar las historias que les interesan. En Vengeance yo quería hacer una cinta con mi propio estilo», asegura To, cuyo aspecto no difiere mucho del de sus protagonistas: eternas gafas de sol y un sello enorme en la mano izquierda.

El cine To es único por dos motivos. El primero concierne a las extremadamente planificadas escenas de acción, en las que la coreografía tiene una importancia vital. Los tiroteos no son un medio, son un fin en sí mismos: «En esas escenas ruedo lo que tengo en mi cabeza. No las preparo o hago una lista de lo que quiero trasladar a la pantalla. Cuando pienso en un tiroteo, quiero que esté conectado con los personajes y la historia. En Vengeance el protagonista tiene problemas con su memoria. Por eso le situé en una reyerta a la luz de la luna».

«La película te dirige a ti»

Su segundo gran rasgo es que en las películas de To no hay guión. «Rodar con o sin guión es la misma cosa. Al principio, tú eres el jefe. Tú diriges la cinta. A la semana, es ella la que te dirige a ti», asegura. Pero en Vengeance rompió su credo y escribió el guión antes de tiempo para que Johnny Hallyday, añeja estrella del rock francés y protagonista principal, le echara un vistazo. «¡Ése fue el verdadero reto de esta película!», exclama el responsable de Exiled y las dos partes de Election.

Así es To. Un hombre que adora la comida (no hay filme suyo en el que los protagonistas no se junten alrededor de una mesa) y al que Anthony Wong, uno de sus actores fetiche, admira porque no le dirige: «Sólo me dice que empiece en un lugar, vaya a otro y acabe más allá. Y si no le gusta lo que hago, volvemos a repetirlo».

Si los astros convergen de manera conveniente y los caprichos de las distribuidoras lo consienten, es probable que las tres películas lleguen a España. Desde la trilogía de la venganza (Sympathy for Mr. Vengeance, Oldboy y Sympathy for Lady Vengeance), Park Chan-Wook se ha hecho un nombre en algunos círculos y sus películas se han exhibido. Lo mismo se puede decir de Bong Joon-Ho, que admite la posibilidad de acudir al próximo Festival de San Sebastián con Mother. Vengeance, el wéstern de To, lo tiene más difícil, pero Ángel Sala, director del Festival de Sitges, ha dejado caer que le «gusta» y que la intentará llevar al certamen.

Trailer de Thirst

Trailer de Mother

Trailer de Vengeance

SHINIGAMI

1 comentario:

  1. Hola solo queria comentarles que el nombre de Johnnie To ya esta occidentalizado, así que de el To Johnnie esta incorrecto.

    Saludos.

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