14 junio, 2009

Reseña: Koshikei (Death by Hanging / La Ejecución)


Sinopsis
En una cárcel japonesa de la década de los 60, se efectúa la sentencia de ejecución por la ahorca de Lee Jun-u (Yu Do-yun), un estudiante de origen coreano acusado de violar y asesinar a dos mujeres.

Se sigue el protocolo respectivo sin mayores contratiempos. Sin embargo, los testigos comprueban que el condenado sobrevive inexplicablemente a la ejecución, pero sin memoria acerca de si mismo ni de lo que ocurrió en su vida para haber llegado hasta su derrotero presente.

Los funcionarios gubernamentales a cargo de atestiguar el cumplimiento de la sentencia, entre los que se encuentran autoridades de la cárcel, guardias de seguridad, el médico, el fiscal y un sacerdote católico, se ven obligados a improvisar una decisión fuera del procedimiento establecido, para retomar la condena: ayudar a Lee a recuperar conciencia de su crimen.

La tarea de rehacer la memoria de Lee abrirá las puertas a un severo cuestionamiento de los fundamentos sobre los que se erige la condena, su legitimidad y su naturaleza social, política y ética.

Trailer

Comentario
Una cinta con ambiciones omniabarcantes que parte de un alegato político contra la pena de muerte, pasa por cuestionamientos metafísicos sobre la voluntad y deriva en una denuncia contra la discriminación sufrida por la minoría coreana que habita en Japón.

Esta película de Oshima es clara representante del estilo avant garde, experimental, atrevido y comprometido del cine político de la Nouvelle Vague francesa, del Cinema Novo brasileño y tantas otras corrientes nacionales que surgieron en la década de los 60 del siglo pasado.

Para ese entonces, el director japonés, ex líder estudiantil y licenciado en Derecho e Historia, ya había expuesto su postura política en su emergente trayectoria fílmica que contaba con 14 años, tanto en la televisión como para la gran pantalla.

Como tantos otros cineastas de ese entonces, no se contentaba con un abordaje comercial del cine y lo utilizó como una plataforma comunicativa y formativa para denunciar el chauvinismo y racismo imbricado en el sistema y la cultura japonesa.

Antes de la presente cinta, en su etapa de documentalista para televisión, Oshima había rodado Wasurerareta Kogun (Un Ejército Forzoso, 1963), en el que reflejaba el drama de los soldados coreanos obligados a luchar en el ejército japonés. Además, en Corea del Sur, rodó también para televisión, documentales como Seishun no Ishibumi (Los Días de la Juventud, 1964) y Yunbogi no Nikki (Diario de Yunbogi, 1965), en los que adelantaba su denuncia contra la forma en que Japón trata a su minoría coreana que, lamentablemente se hace extensiva aún hoy a otras minorías migrantes de ese país.

El personaje de Lee (o R, tal como el espectador lo escucha de la boca de los personajes secundarios, debido a la forzada pronunciación japonesa, que no posee la consonante L en su fonética), no sólo sirve a Oshima para reiterar su crítica a la xenofobia japonesa, sino que es aprovechado como catalizador para exponer al sistema jurídico japonés que, como cualquier otro que aplique la pena de muerte, evade problemas más profundos como la discriminación y la exclusión social.

Sin embargo, ésta cinta no se agota en una declaración política. La absurda apuesta que hacen los testigos, ante la también insólita resurrección de Lee, por recuperar la conciencia del condenado, permite al cineasta (coautor del guión) develar una intención más integral, plantear asuntos más profundos como la existencia de dios, el sentido de la vida, la familia, entre otros más.

En otros términos, la osadía argumental de esta cinta va de la mano con su atrevimiento estético. El dramático uso del blanco y negro busca reflejar el maniqueísmo que sostiene a la pena de muerte y a la xenofobia. La utilización ocasional de la voz en off de un narrador (el propio Oshima), a modo documentalista, obliga al espectador a tomar una perspectiva objetiva que le impide dejarse llevar exclusivamente por el desarrollo dramático de la historia. El tratamiento teatral del trabajo actoral y del dispositivo escénico, recuerda el Teatro del Absurdo que a Ionesco, a Becket y a muchos otros, sirvió para desmontar la impostura racionalista de la sociedad moderna.

Éstos y otros elementos ayudan a Oshima a expresar con creatividad, ingenio y atrevimiento su postura política, convirtiendo a esta cinta en una obra original, que lejos de sacrificar cualidades formales en pos de un mensaje ideológico específico, exhibe con lucidez autoral el carácter magistral que éste cineasta desarrolló a lo largo de su carrera.

Ficha Técnica
Director: Oshima Nagisa
Fecha y País: 1968, Japón
Guión: Fukao Michinori, Oshima Nagisa, Sasaki Mamoru y Tsutomu Tamura (aka Tamura Takeshi).
Música: Hayashi Hikaru
Edición: Uraoka Keiichi
Producción: Sozosha y Art Theater Guild of Japan
Reparto: Yu Do-yun, Sato Kei, Watanabe Fumio, Ishido Toshirô, Adachi Masao, Toura Rokko, Komatsu Hosei, Matsuda Masao, Koyama Akiko.
Género: Drama.
Duración: 117 min.
Formato: Blanco y negro, DVD con subtítulos en castellano

SHINIGAMI

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